Saludo Hermano Mayor,

Queridos hermanos, Paz y Bien:
Tengo el placer de volver a presentarme para vosotros como Hermano Mayor de nuestra Archicofradía para el trienio 2025-2028, y me gustaría empezarlo dándoos las gracias por haber vuelto a depositar vuestra confianza en mi equipo y en mi.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos los hermanos y devotos, así como a la Comunidad de Hermanos Menores Capuchinos que, con su cercanía, oración y colaboración, han hecho posible que la vida de esta Archicofradía esté marcado por la unidad, el trabajo compartido y el deseo de seguir creciendo en la fe. Cada gesto de servicio, cada momento de oración ante Jesús de Medinaceli y Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad, así como cada acción realizada en su nombre son el mejor testimonio de que esta Archicofradía está viva.
Estamos trabajando en esta línea de actuación y pondremos todo nuestro empeño en seguir haciéndolo, de forma que lleguemos a todos los hermanos que, por cualquier razón, están más alejados de la Archicofradía, siendo una de nuestras máximas que vuelvan a acompañarnos con ilusiones renovadas, para así entre todos, fortalecerla.
Soy consciente de que nos queda un largo camino por delante y que con la ayuda de todos y cada uno, deberemos ir poniendo en marcha todas nuestras propuestas, por eso es imprescindible vuestra ayuda y aportaciones. Queremos y necesitamos contar con ellas para fortalecer nuestra Archicofradía, siendo uno de nuestros sólidos pilares la realización de actividades, eventos formativos y sociales, que generen una mayor convivencia entre los hermanos.
Son muchos los proyectos que tenemos en mente y que iremos realizando, siempre basándonos en nuestros principios básicos: el culto, la caridad y la formación. No podemos olvidar que nuestro principal objetivo es el bien de nuestra Archicofradía y de nuestros hermanos Cofrades, además de extender la devoción a nuestro sagrado titular, Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli.
Pido al Señor y a su Bendita Madre que nos conceda perseverar en este camino, siempre con dedicación y espíritu fraterno, para que nuestra Archicofradía continúe siendo, como hasta ahora, un hogar de acogida, de misericordia y de esperanza para todos.
Bajo la mirada de Jesús de Medinaceli y su bendita Madre, sigamos avanzando juntos en este servicio y entrega.






